Javier Gómez Noya, premio Princesa de Asturias de los Deportes 2016.

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Por un sólo voto, Javier Gómez Noya se quedó hace un año a las puertas del Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Se la cerraron los hermanos Gasol y su histórico salto inicial en el Partido de las Estrellas de la NBA. Este mediodía el triatleta gallego, cinco veces campeón del mundo y plata olímpica, recibía la llamada desde Oviedo para comunicarle que era el elegido, tras superar en la última votación a la selección de rugby de Nueva Zelanda, los conocidos all black por 9-5. Además de sus éxitos deportivos, el acta del jurado destaca la “enorme fortaleza” de Gómez Noya, que se sobrepuso a las prohibiciones médicas tras serle detectada una cardiopatía.

En las últimas ediciones, Francisco Javier Gómez Noya (Basilea, Suiza, 33 años) es un habitual de las quinielas de los premios. Desde 2012, cuando logró la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, su relevancia mediática se ha disparado, sustentada por una historia de superación personal que le ha llevado a convertirse en el primer triatleta en alcanzar cinco títulos mundiales. Entre los miembros del jurado, presidido por el exatleta Abel Antón, también había la sensación de deuda saldada.

Una vez descartada la nadadora paralímpica Teresa Perales, que llegó a esta edición con un el respaldo de personalidades del deporte, Gómez Noya pasó a ser el gran favorito. Dos de sus rivales en las semifinales, la esquiadora norteamaricana Lindsey Vonn y el piloto de rallies francés Sebastien Loeb, cayeron en el penúltimo filtro, dejando a los all blacks como último obstáculo para Gómez Noya. Desde 2011, cuando el atleta Haile Gebrselassie recibió el reconocimiento a su extraordinaria trayectoria, todos los galardones han tenido acento español, con el paréntesis del maratón de Nueva York en 2014, por la garantía de la presencia del premiado en el acto de entrega en Oviedo.

Finalmente, esa disponibilidad decantó la decisión del jurado, con nueve de los 14 votos para Javier Gómez Noya. La Fundación Princesa de Asturias confía en que en octubre, cuando se suba al escenario del Teatro Campoamor, Gómez Noya haya añadido a su palmarés el oro olimpico en los Juegos de Río. El triatleta gallego, que acabó cuarto en Pekín-2008 y fue superado por el británico Alistair Brownlee en los últimos metros de Londres-2012, ha condicionado toda su preparación de 2016 para la cita brasileña. Es la obsesión de un hombre de 33 años al que, en edad juvenil, se le detectó una valvulopatía aórtica que llevó a las autoridades deportivas a suspenderle la licencia. Entre 1999 y 2006 libró una batalla jurídica tan extenuante como la preparación de un número uno en un deporte que combina en su modalidad olímpica la natación (1,5 kilómetros), el ciclismo (40 kilómetros) y la carrera a pie (10.000 metros).

“Ha tenido que pasar un calvario para llegar a donde ha llegado”, destacó Abel Antón, en sintonía con el acta del jurado, que resalta “los valores de esfuerzo y perseverancia ante la adversidad” que distinguen a Javier Gómez Noya. El triatleta superó una dolencia cardiaca que estuvo a punto de hacerle abandonar el deporte de alta competición.

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